Goya

Las series de grabados

Los Caprichos

Los Caprichos

1797-1799. Serie de 80 estampas
Técnica: Aguafuerte, aguatinta, buril, punta seca.

Temática: Goya realizó en esta serie una crítica de los vicios y (malas) costumbres de la época, abordando una amplia temática, sin ningún orden explícito. En la sala del Museo se ha realizado una selección de estos temas que demanera reiterada aparecen a lo largo de toda la serie: la mala educación (4), (3), (25), los matrimonios por conveniencia(14), (75), (2); la prostitución (2), (22), (16); las celestinas (5), (15), (19), (28); la brujería (60), (67), (68), (44) ,(71);la Inquisición (23), (24); duendes y frailes (13), (79), (53), (74), (80). Asimismo, sirviéndose —como hacían los fabulistas del momento— de la personificación de animales e inspirándose en otras ocasiones en refranes y dichos populares, el pintor de Fuendetodos va a dedicar varias estampas, conocidas como las Asnerías, a la crítica de la injusticiasocial (42), (63), la nobleza (38), (39), (41), o el mal ejercicio de algunas profesiones (37), (40) . Su crítica fuetan mordaz que sólo tuvo unos días la serie a la venta por miedo a posibles represalias. Pero gracias a estas láminas fue reconocido como un gran grabador y artista en Francia.

La Tauromaquia

La Tauromaquia

1815. Serie de 40 estampas
Técnica: Aguafuerte, aguatinta, buril, punta seca.

Temática: En esta serie Goya nos presenta uno de sus temas favoritos y una de las diversiones más concurridas y controvertidas de su época: los toros. Las escenas reflejan los orígenes y parte de la historia de la Tauromaquia, las suertes más comunes de la lidia de comienzos del XIX: los palenques (17), las banderillas de fuego (31), los “perros al toro” (C), etc... —todas ellas con grandes dosis de espectáculo circense y de sangría, que poco o nada tienen que ver con el toreo actual—; así como diversos sucesos reales acaecidos en el momento de la muerte del alcalde de Torrejón en la plaza de Madrid o a los toreros más famosos del momento, como Pedro Romero (30), Martincho (18), Juanito Apiñani (20), el estudiante de Falces (14), la célebre Pajuelera en la de Zaragoza (22) o la trágica muerte de uno de los diestros más populares: Pepe Illo (E).

Los Desastres de la Guerra

Los Desastres de la Guerra

1810-1815. Serie de 82 estampas
Técnica: Aguafuerte, aguatinta, buril, punta seca.

Temática: Goya, de manera innovadora, aborda el tema de la Guerra, eligiendo escenas que conforman la “intrahistoria” de la misma. Aquí son hombres y mujeres anónimos los auténticos protagonistas, los que sufren y padecen los horrores (20), (16), (24), (40), las barbaridades (15), (36), (37), (39) de la espiral de violencia — vivida de manera especial por niños y mujeres (4), (7), (9), (11)— que se desató en nuestro país entre ambos bandos (2), (3), (28), (29). Testigo de excepción, Goya nos pone delante de escenas vivaces, brutales, como instantáneas fotográficas que él presenció (2), (3), (28), (29), paisajes desolados, saqueos, muertos, heridos... sufrimiento, en suma. Son imágenes sin ningún tipo de magnificación, con todo su poder de condensación y de síntesis. De las láminas 48 a 64, nos introduce en un solo tema: el hambre que trajo consigo los asedios sufridos en ciudades como Madrid o Zaragoza, y que él sabe impregnar de una dura critica social. Acabada la guerra, las expectativas liberales del de Fuendetodos se vieron frustradas con la política absolutista de Fernando VII, y así lo dejó plasmado en la última parte de la serie en lo que se han venido llamando: Caprichos enfáticos (69 a 82).

Los Disparates

Los Disparates

1816-1824. Serie de 22 estampas
Técnica: Aguafuerte, aguatinta, buril, punta seca.

Temática: Los Disparates (serie inconclusa) es la serie más enigmática y difícil de interpretar. A ello se añade el desconocimiento que se tiene del posible orden que el autor pudo dar a las estampas y el hecho de que sólo se conserven trece pruebas de estado con el título manuscrito, común en todas: Disparates. Según los historiadores, es la obra gráfica más cuidada y delicadamente trabajada por Goya. Son imágenes apenas comprensibles, dramáticas, sombrías y grotescas en las que el mundo personal, onírico y obsesivo del artista aflora de manera misteriosa y magistral en cada estampa con un perfecto dominio de la técnica y donde la fantasía visual alcanza cotas del más subjetivo y auténtico surrealismo.